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Homofobia en el aula

El 90% de los alumnos de secundaria reconoce que hay homofobia en las aulas




En este vídeo, podemos observar como alumnos sufren agresiones físicas, verbales, etc.,  al admitir su homosexualidad;  el 90% de los alumnos reconoce que hay homofobia en las aulas, dichos resultados se han obtenido a través de un estudio realizado por el colectivo Cogam entre más de 5.000 alumnos de secundaria.

Nosotros como estudiantes, a través de nuestro recorrido académico hemos sido testigos de algunas desvaluación hacia otros compañeros, quizás no hemos puesto medidas o soluciones para que dichos problemas no se repitan, a lo mejor porque en ese momento no sabíamos como actuar, o porque nos encontrábamos indefensos, con falta de confianza, etc., son muchas las razones que buscamos para justificar la falta de inactividad, pero lo cierto, es que tanto cuando éramos presentes de estos hechos, como ahora, poco podemos hacer para actuar y erradicar un problema que no debería darse.

La realidad es que la mente de los alumnos no avanza con la sociedad, y que muchos alumnos tienen concepciones previas que han adquirido de sus padres debido a una antigua sociedad machista, transmitiéndoles prejuicios sobre la homosexualidad, que no son, o no deberían estar acordes con la sociedad actual, donde existe la libertad de expresión, y ello incluye, ser como una quiera ser. 

Esta homofobia puede llegar a que las victimas cambien su ritmo de vida por miedo, incluso se ven obligados a cambiar de centro, ya que son víctimas del acoso por el resto de alumnos. Los profesores de secundaria no toman represarías en el asunto porque quizás no sepan cómo actuar o como enfrentarse a este movimiento, que suele estar encabezado por los “líderes del aula” llegando incluso a la agresividad, y con los que el docente tiene que tener especial cuidado; aunque en algunos casos, el docente tiene miedo de esta figura, siendo él quien tiene el control del aula.  Por ello se deberían poner medidas y educar al profesorado para que sepa actuar ante la diversidad sexual de los alumnos para acabar con un acoso que marca la infancia y juventud de muchos jóvenes en la actualidad. 

Una clase curiosa: la clase Montessori

María Montessori afirma que la educación se basa en un triangulo ambiente-amor-niño, de tal forma que combinando los tres elementos constantemente es el niño quien puede formarse como hombre o mujer con sus mejores o peores características a través de sus experiencias.


Una clase Montessori ideal consistiría en un agrupamiento de niños con diferentes edades en las que se desarrollen interactuando entre ellos mediante los materiales Montessori. Éstos materiales e incitaciones serían ofrecidos por el guía (maestro), alguien con recursos y don de modelo y demostrador el cual debe observar meticulosamente el comportamiento y crecimiento del niño. El maestro tiene la función de facilitar el aprendizaje, no de darlo directamente ya que son los alumnos los que deben alcanzar su potencial completo mediante las actividades propuestas por el guía que promuevan su desarrollo de las habilidades sociales, el crecimiento emocional y la coordinación física entre otros. El niño debe de experimentar el placer del aprendizaje y disfrutar del proceso, y es ahí donde el maestro actúa como guía.

El desarrollo Montessori ideal sería desde el nacimiento, desarrollando las comunidades infantiles desde el principio tal y como se propone para sustituir las guarderías, ya que desde ésta época nace el interés en los niños de 0 a 3 años. Sin embargo el aprendizaje montessoriano es fundamental a partir de los tres años siguientes, ya que se adquieren las habilidades de comunicación necesarias para el desarrollo personal del niño.


Como conclusión y pequeño resumen podríamos afirmar que la clase Montessori perfecta sería un aprendizaje colectivo en donde se respete el derecho a protestar y opinar libremente: ello conlleva las capacidades de observación, análisis y síntesis.